La integración vertical surgió como la solución ingeniosa para convertir vigas ancladas en la azotea de un departamento en elementos estéticos y funcionales. La iniciativa se centró en rediseñar y embellecer estas estructuras, inicialmente intrusivas, para que se convirtieran en una parte integral y atractiva del entorno residencial. El proyecto se enfocó en retrabajar el acabado de las vigas mediante la instalación de recubrimientos elegantes y la integración de iluminación estratégica. Se agregaron repisas de madera para transformar algunas columnas en elementos funcionales, proporcionando espacio para libros y lámparas, logrando así una dualidad entre estética y utilidad. Este proyecto culminó en la creación de una nueva dimensión estética en el departamento, donde las vigas ancladas se convirtieron en características visualmente atractivas y útiles. El enfoque inteligente en el rediseño, recubrimiento y la integración de iluminación transformaron por completo la percepción del espacio, brindando una solución creativa y estéticamente agradable para las vigas que antes parecían intrusivas.